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jueves, 11 de diciembre de 2008

Con la música a otra parte

No me gusta el huevo duro; ni las vísceras ni la berenjena. No me gusta que mi querido River Plate esté último. Tampoco me agrada que prácticamente no conozca a ninguno de los jugadores que se calzan hoy la camiseta del campeón del siglo XX. No me gusta que nos llamen gallinas ni que el Logroñés esté agonizando desde hace diez años y nadie le dé el tiro de gracia. No me gustan los extremos políticos, ni para un lado ni para el otro. Ni que nos tomen el pelo como a borregos. No me gusta esta crisis, ni las soluciones que nos ofrecen.

No me gusta tener a mis afectos tan lejos. No me gusta ver crecer a mis sobrinos a través del youtube y que, llegado el día, tengan que utilizar el mismo medio para ver a su primita dar sus primeros pasos. No me gusta tener que abrazar a mi madre, a mi padre o a mis abuelas a través de un teléfono. No es de mi agrado, de la misma forma, no poder hablar diariamente con mis amigos, ver cómo nacen sus hijos a la distancia y saber que no estarán ellos en marzo. No me gusta que mi hija se tape la cara con sus manos durante 17 minutos seguidos de ecografía para que no pueda ver nada.

No me gusta que en un blog se critique desde el anonimato, sin dar la cara, como alguna vez ocurre acá, aunque éste no es el caso. No me gusta que se intente desprestigiar dos buenos blogs (de dos excelentes personas), que se vieron finalistas de un concurso al que nunca pretendieron acceder (fueron presentados por otros bloggeros) porque el objetivo era criticar a un grupo editorial. Detesto que se deslice que son finalistas no por méritos propios. No me gusta que les utilicen para poder repartir golpes desde los extremos políticos (esos de los que antes hablaba).

Por eso, como hay muchas cosas que no me gustan últimamente, me voy un par de días para ver si aligero mi equipaje. Me voy, como dicen por ahí, con mi música para otra parte. Y a ver si a la vuelta me quito las piedras de encima y veo las cosas de otra manera. Un abrazo de gol.

La foto la hice en los jardines de Santa Sofía, en Kiev (Ucrania), hace un año y medio. Se trata de un anciano que estaba tocando este instrumento ante la mirada de varios turistas. A diferencia del post, esta foto sí que me gusta.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Matrimonio a la ucraniana

Nada es como se aparenta en Kiev. Y hacerse entender suele ser una tarea ardua. Es que esta gente tiene unos códigos incomprensibles para el mundo occidental. Es fácil encontrarse a un tío desayunando vodka y caviar en un pub de mala muerte como o a un grupo de amigos comiendo un chuletón de Georgia a las 6 de la tarde. Es que no hay ningún tipo de orden ni concierto en sus vidas. Y cuando se habla de coches pasa lo mismo. Para empezar, estos graciosos (por decir algo) ucranianos estacionan donde deben ir caminando el resto de los mortales, se pasan el día tocando bocina en un lugar en el que conviven los Lada de los 60 y los super lujos, tipo Hammer.

Y cuando alguien decide dar el paso y pasar por altar, sea o no por conveniencia, es obligatorio alquilar un buga de los caros, mientras más hortera y grasa mejor. Esto es simplemente una prueba de ello. Ojalá después pueden vivir felices y comer perdices.




sábado, 8 de noviembre de 2008

Para el frio, el baile

Cada vez que vengo a Kiev (y ya van siete) tengo una anecdota para contar. Es que estos ucranianos dan para mucho mas que un post. Para un blog enterito, diria yo. Y la del jueves por la noche fue especial. Con el perdon de no poder dejar ni un acento, aterrice a las 6 de la tarde, despues de un vuelo en el que pareciamos todos mejillones en lata (el olor que destila un ruso que lleva bebiendo vodka toda su vida no tiene descripcion). Pues despues de cenar con mi querido padre, me llamaron Luis y Rocio, un matrimonio madrileno que es muy amigo de mi querida Beita, y que habian estado en un espectaculo de flamenco !!!!??? en Kiev, organizado por el consulado.

Pues me uni a ellos a las 10 de la noche, en un restaurante japones. Despues de un par de cervezas y de un pinchito de sushi (que inculto soy) nos fuimos a una discoteca donde esperaban unos amigos suyos, entre ellos, Jorge, el consul mexicano, todo un personaje que habia vivido tres anios en Buenos Aires, a 200 metros de mi casa. Si es que la vida es un panuelo y nosotros varios mocos que se juntan.


Entre copa y copa, la cosa se alegro mucho y en un momento dado, aparece en la discoteca un grupo de 30 espanoles, entre los que estaba
Miguel Poveda, un cantaor catalan que tiene un arte que impresiona. Pueso eso, que acabamos la noche como a las 4.30, sin un mango (me tuve que volver caminando durante 20 minutos a 5 grados bajo cero), pero marcando unos bailes con el Poveda que ni les cuento.

La resaca todavia la tengo en el cuerpo, porque si el jueves fue el flamenco el que saco a menear mis casi 100 kilos, ayer fue la salsa cubana, porque despues de una cena con unos amigos ucranianos en un restaurante local, acabamos la noche en el Caribean, un garito impresionante, con un grupo latino llamado Dislocados. Hay que ver como se mueven las ucranianas al ritmo de la salsa. Hoy ya no puedo mas, aunque se que mi padre esta pergeneando algo en un sitio llamado Decadence, que es como me siento ahora, un atentico decadente.



Rocio y yo con Miguel Poveda.
Rocio, Luis y yo, en Heaven.
El grupo espanol, en el escenario de Heaven, con Miguel Poveda y su grupo.
La plaza de la Independencia de Kiev, de madrugada.


Nosotros tres, en la plaza de la Independencia y todavia sobrios.

miércoles, 4 de junio de 2008

Homofobia y machismo

Hay cosas que me cuesta entenderlas en este mundo globalizado del siglo XXI. A Pere Joan y Juan Monpserratrusau, dos catalanes, seguramente también desde el pasado viernes, cuando fueron detenidos en la localidad turística de Kotu, próxima a la capital gambiana, Banjul, acusados de homosexualidad. Así es, amigos míos, en Gambia ser gay está considerado un delito. Aparentemente, el crimen cometido por Pere y Juan fue tratar de ligar (levantarse, en argentino) a dos taxistas locales que, fieles a la ley musulmán, denunciaron el delito.

Según explican los teletipos, el presidente gambia
no, Yahya Jammeh, el pasado 15 de mayo calificó la homosexualidad como una amenaza para la nación y dio un ultimátum para que los homosexuales salieran del país en 24 horas. También amenazó con "cortar la cabeza" de cualquier gay y dio órdenes para que cerraran todos los hoteles y pensiones que los alojasen. Gracias a las negociaciones diplomáticas Pere y Juan podrán salir del país en las próximas horas. Y ojalá Yahya, el presidente, se pueda ir a que le den por el orto.

Pero esto de las culturas es así. Por ejemplo, sólo hay que ver cómo avisan cuando hay una mujer al volante en Ucrania. Y luego dicen que los españoles y argentinos somos machistas...



lunes, 26 de mayo de 2008

Un día más, por favor

La semana necesita un día más, se los aseguro. Si no me creen, sólo hay que ver qué fue lo que hice en los últimos días. El sábado 17 salí desde Logroño hacia Pazuengos, cerca de Ezcaray, donde pasamos con un grupo de amigos un par de jornadas entre bostas de vaca, muy buena comida y mejor bebida, con una cata magistral incluida. Después de dormir (eso es un decir) en el albergue, entre los ronquidos -en realidad es la forma suave de describir semejante ruido estruendoso- y las pesadillas nocturnas del más chiquito del grupo, hice un asado para los presentes (diez mayores y cinco menores) y nos fuimos a Madrid en coche.

Unas horas más tarde, el lunes a las 7 de la mañana ya estábamos encima de un Boing 737 rumbo a Kiev, para visitar a mi querido padre. Cada vez que voy a Ucrania (es la sexta ocasión) uno de los ingredientes fundamentales es la comida y la bebida, así que después de cuatro días y unos kilitos de más, partimos de la ex capital soviética hacia Praga (ya contaré bien la historia), en una escala que duró menos de doce horas y nos dio la oportunidad de conocer esa maravillosa y señorial ciudad.

Llegamos a Madrid el viernes a las 12 de la noche y ayer, en muy buena compañía, conocimos el maravilloso pueblo medieval de Pedraza, con un cuarto de cordero y un Protos, muy buen Ribera de por medio. De vuelta a Madrid y esta mañana la vuelta hacia Logroño. Pero estas historias las iré desgranando poco a poco. Pero creo que sería buena idea la de agregar algunos días a la semana, como estos muchachos...


jueves, 15 de mayo de 2008

Almas doradas

El perfil que vemos a nuestra derecha lo explica claramente. Vivo entre dos mundos, Logroño y Argentina, aunque esa descripción está un poco incompleta, no es del todo exacta. La verdad es que tengo, desde hace más de un año y medio, otro hogar vital para mi existencia: Kiev, capital de Ucrania y residencia de mi querido padre. Es un lugar único, incomparable, donde el presente y el pasado se lanzan cuchillos a los ojos para quedarse con las migajas de un lugar encantador y que desconocía hasta hace muy poco. Es una ciudad en la que las estaciones están muy marcadas y diferenciadas con un denominador común entre sí. Da igual el mes que sea, siempre hay un color que predomina: el dorado. Está en todos lados, en cada cúpula de la iglesia, en las calles, en la ópera, en la plaza de la Independencia, en el río Dnipro... Es un color que alegra el entorno, monótono testigo de la historia gris (y roja sangre) de la hoz y el martillo. Hoy intentan despegar de ese letargo, del mal que los tuvo encarcelados demasiados años.