martes 15 de noviembre de 2011

Gases en canastas


No aguanto las campañas políticas. No las sigo porque, en pocas palabras, no comprendo su finalidad. A mi juicio, y con todos los respetos del mundo a quienes participan activamente en ellas, son soberanamente aburridas, se tornan reiterativas y se me antojan poco –por no decir nada– creíbles. Y más cuando parece ser que no hay nada que discutir, que es cosa de uno, como recordó acertadamente el cocinero de la ‘Ensalada a la riojana’. Bostezo mirando cómo, a partir de ahora, empiezan a desfilar por esta región futuros ministros, gurús populares, popes socialistas, e incluso los propios candidatos (incluyendo al presidente virtual), arengando unas tropas que ya conocen el resultado de la batalla, recordando lo mal que lo hicieron los que se marchan o diferenciándose con matices de sus correligionarios que en quince días abandonarán, por fin, el poder. 

Hartazgo es lo que me produce ver cómo, después de unos meses, la gratuidad de autopistas, los soterramientos –guardo una foto de 1998 de una excavadora en los terrenos de la estación–, el pleno empleo o la llegada del AVE, entre muchas habladurías, desaparecen de nuestras vidas con la misma facilidad con que un pedete (o un gas, por ser más fino) se escapa de una canasta.


Columna publicada el 6 de octubre de 2011 en Diario La Rioja

1 comentarios:

Lorena dijo...

A mi también me cuesta un montón entender qué quieren decir realmente los políticos y porque ponen tanto empeño en algo que siempre está cantados meses antes. Cada país es diferente, uno lo va viendo con el timpo. A los que están de turismo en Argentina lo ven como que hay mucha diversidad de propuestas y libertad de expresión, pero los locales sabemos que casi nada de lo que dicen se cumple. Es rara la situación, pero está bueno percibir lo que siente alguien que viene desde afuera!
Lore