miércoles, 17 de noviembre de 2010

Soy de River desde que estaba en la cuna

En los clásicos argentinos poca táctica se verá. Tampoco técnica, y mucho menos belleza. Pero a eso a nadie le importa. Los clásicos están para sufrir y ganar. Sin más. Para ver llorar al de enfrente, a los bosteros, y para que la alegría sea eterna, aunque nos estemos jugando el descenso. Y esta noche mi querido River Plate me dio una infinita felicidad. Humillamos a Boca, aunque el partido fuera un espanto. No me importó. Sufrí como nadie, buscando en internet el mejor canal para verlo, comentando las jugadas por skype con el amigo Bartmillo.

Y da gusto tanto esfuerzo. Mañana empezarán la lluvia de mails, los afiches colgados en la calle, las cargadas a los bosteros. Qué pena me dan, los pasamos por arriba. Están muertos, acabados. Borghi, por favor, hacenos un favor y quedate. Nosotros, mientras tanto, medio año para celebrar. Gracias, Maidana. Gracias River.

3 comentarios:

Bartmillo dijo...

Gran semana, primero pasaron los bosteros y ayer pasaron los brazucas, le echamos el técnico, Riquelme no se banco quedarse todo el partido, en fin estan muertos.
Vamos River la puta madre que lo parió.

Maru Ortega dijo...

Cierto es que los derbis suelen ser siempre partidos de fuerza y garra y no de juego: pero no siempre está reñido, ¿no?

Ahora que se acerca el clásico de ¨La liga" aprovecho para rememorar esos 90 minutos de belleza en el que unos chicos bajitos humillaron a domicilio a los "chulos del Bernabéu"; ese 2-6 del que aún guardo demasiadas imágenes de preciosismo, magia y precisión en mis retinas.

GRANDE

P.d. Y enhorabuena por la victoria. Ahora viene la diversión y las risas postpartido que, posiblemente, sea el motivo que nos lleva a verlos y seguirlos muchas veces :-)

Pegaso dijo...

Cuando lo bosteros quieran cambiar de DT, no tienen más que pasar por el Monumental, que siempre estamos listos para hacerles el favor, ya van dos que despachamos en poco tiempo, jeje.