martes, 1 de junio de 2010

Lely

Cuando era chico, mis hermanos y yo nos peleábamos por ir a dormir a casa de nuestras abuelas. En casa de Totita, el premio, entre otras cosas, era desayunar en la cama. En casa de Lely, uno podía quedarse hasta bastante tarde escuchando miles de historias que ella nos leía en la cama. Apagaba todas las luces de la casa y se quedaba con un pequeño foquito en la cabecera de su cama. Y todas las noches nosotros nos empeñábamos en no irnos a dormir nunca y tratábamos de mantener la luz en la cabecera de su cama encendida, mientras el sueño nos atrapaba lentamente a medida que avanzaban los cuentos.

La menor de cuatro hermanas, la más mimada de todas, se casó con mi abuelo Stanley (quizá el hombre más bueno que conocí en mi vida) y tuvo a sus dos mellizos: mi padre y mi tío Bobby. Luego vendríamos nosotros para colmar su corazón y mucho después llegarían sus tres bisnietos, Sofi, Benja y Martina, que vinieron a llenar el hueco que, de alguna manera, mi abuelo había dejado al irse antes de tiempo. Ya con poquitas fuerzas pudo conocer mi querido Logroño, hace un par de años, y aguantó estoicamente hasta abrazar a Martina, en noviembre pasado. Llegaron las caídas, las hospitalizaciones y las despedidas. El domingo la saludé por última vez cuando la llamé a su casa. Repitió lentamente los tres nombres que dejaba en España: Martín, Mariana, Martina...

Ayer, mi abuela Lely, a los 91 años de edad, nos ganaba de mano y apagaba definitivamente la luz de la cabecera de su cama para irse a dormir para siempre, dejando una infinita pena en mi corazón. Te quiero, Lely.










14 comentarios:

Bartmillo dijo...

Un abrazo hermano.

María Marta dijo...

Sí, Martín... apagó definitivamente la luz....
Se llamaba Helen, rebautizada Lely por los nietos y Gigi por los bisnietos...
Si bien me divorcié hace muchos años, jamás lo hice de ella... y siguió siendo "Mi suegra", la abuela de mis hijos Lucila, Patrick y Martín, y bisabuela de mis nietos, Sofí, Benja y Martina, que tuvo la dicha de conocerla cuando vinieron para el bautismo...
Nos quisimos mutuamente muchísimo.... y lloro sin consuelo su "ida"de este mundo...
Gracias Martín por el recuerdo... me hiciste llorar una vez más en el día...
Gracias Lely por todo el amor que desparramaste en la familia..!!!

sankichu dijo...

Lo siento mucho, un abrazo.

Inés Royo dijo...

Un abrazo enormeeeeeeeeeeeeee.

Guillermo dijo...

Querido Martin

Al ser el "escritor" de la familia un poco escribis todo lo que sentimos todos pero con una rmoniam desde el corazon. Mi abuelo dijo"es el corazon y no la mente lo que mas arriba lleva la gente"

Lely debe estar MUY arriba

CRIS dijo...

Los abuelos son especiales y muy grandes, de ellos aprendemos mucho y heredamos valores...
Los ojos son el espejo del alma... y los ojos de Lely expresaban felicidad al abrazar a Martina... MUAK

Anónimo dijo...

un beso fuerte de todos

Begoña dijo...

Qué suerte que tengáis esas fotos de ella con Martina, son un recuerdo impagable. ¡Qué importantes son los abuelos en la vida de cada persona! Muchos besos, Martín.

Anónimo dijo...

La luz de Lely va a seguir brillando por SIEMPRE ... con todo el amor del mundo,

Patrick

Pegaso dijo...

Te acompaño en el sentimiento, yo perdí tambien hace unos años a una abuela a la que amaba profundamente y se lo que se sufre. Fuerza, amigo.

Clara dijo...

un besote amigo, un angelito guapisimo está protegiendoos.

Uve dijo...

Ánimo amigo!!!

Martín Schmitt dijo...

Muchas gracias a todos por el cariño. Un abrazo

Anónimo dijo...

Tincho,me acabo de enterar leyendo recien tu blog.
Te mando un abrazo enorme hermano!!!!!!!!!!

el colo