lunes, 11 de abril de 2011

Mi vida desde el aire

Como últimamente lo único que hago es viajar en avión (la próxima en diez días, a Alemania), y me gusta mucho sacar fotos -aunque no sepa bien cómo hacerlo y mis medios sean escasos-, he decidido colgar algunas que he hecho en los últimos años. Y si hay ganas del otro lado del monitor, me gustaría saber cuál es la que más gusta. A votar, entonces.

Amanece sobre el sur de Brasil.

Nubes bajas en La Rioja (España).

Polígono de Casablanca (País Vasco), y más allá del Ebro, Logroño (La Rioja).

Parque de La Ribera, Riojaforum y los barrios de Madre de Dios y Lobete de Logroño (La Rioja).

Villa Mercedes, San Luis (Argentina).

Algún pueblo de Navarra (España) nevado. En las inmediaciones de Pamplona.

La isla de Menorca, Islas Baleares (España).

Centro de Kiev, capital de Ucrania. Se puede observar el estadio olimpico y el río Dnipro.

Centro de Kiev (Ucrania), con su calle principal (Kreshatik), la plaza de la Independencia y el Dnipro.

Aeroparque Jorge Newbery y la Costanera del Río de la Plata (Buenos Aires, Argentina).

Barrios de Núñez y Belgrano (Buenos Aires, Argentina), con el estadio Monumental.

Buenos Aires, barrios de Palermo, Belgrano, Núñez, Saavedra... (Argentina).

Nordelta, Tigre y su delta. (Provincia de Buenos Aires, Argentina).

Puerto Madero, Microcentro, Buenos Aires (Argentina).

Microcentro de la capital, Buenos Aires (Argentina).

Retiro, plaza San Martín, centro de Buenos Aires.

Estación de Retiro, Villa 31, Avenida Libertador, Buenos Aires.

Villa 31, Retiro, Avenida Libertador, Avenida 9 de Julio, Buenos Aires.

Villa 31 y Facultad de Derecho, Buenos Aires.

Villa 31 y Facultad de Derecho, Buenos Aires.

Berlín (Alemania).

Campos en la provincia de San Luis (Argentina).

Barrio de Nordelta, Tigre, provincia de Buenos Aires.

Barrio de San Isidro, el hipódromo y el río de La Plata (provincia de Buenos Aires).

Estadio Monumental de Núñez Antonio Vespucio Liberti (Buenos Aires).

Puerto del Rosario, capital de Fuerteventura (Islas Canarias, España).

jueves, 10 de marzo de 2011

Mi gente

Un mes sin escribir un post. Creo que es mi record personal. La culpa la tienen el trabajo y los viajes, pero, bueno, ya estoy en mi país y con los míos. Y después de casi uno año medio las cosas parecen haber cambiado más bien poco. O es que yo cambio rápidamente el chip y me vuelvo argentino en cuanto llego a Ezeiza y tengo que esperar una hora y media para pasar la aduana, hacer migraciones, buscar las maletas y salir a abrazar a los míos.

Llevo una semana en Argentina y los asados, empanadas y malbecs ya se empiezan a notar en un cuerpo que ya de por sí es generoso, por decirlo de alguna manera. Y todo con una hija que está descubriendo que tiene una familia. Y que es muuuuuy grande y heterogénea. Por eso, debo ser, en estos momentos, uno de los hombres más felices del mundo. Mejor me quedo callado (que me emociono) y muestro algunas de las imágenes de estos últimos días. A los de allá, los dejo con la revuelta vida política. A los de acá, espero poder tener tiempo para disfrutarlos a todos. Y quiero dejar un mensaje especial a los azules (ellos saben bien a quiénes me refiero): se viene la revancha en Villa Mercedes en la que se irán a casita humillados. Contaremos más en posts futuros.












Y lo mejor es que me quedan dos tercios del viaje...

miércoles, 9 de febrero de 2011

Jetlag anticipado


Hoy escribí un reportaje acerca del calendario que el Naturhouse La Rioja, el equipo de Logroño de balonmano, va a hacer en los próximos quince días. Una historia que se puede leer acá. Cuestión que entre viajes a Valladolid, Antequera y Hungría, en dos semanas el equipo recorrerá 8.610 kilómetros. Y salvo Valladolid, al que no iré, estaré seguiré al equipo por toda España y parte del extranjero.

El tema es que al llegar a casa me di cuenta que en veinte días voy a recorrer 20.000 kilómetros, ya que a la vuelta de Hungría me las tomo hacia tierras gauchas. Es decir, a partir de hoy, mil kilómetros diarios. ¿No está mal? Pero es que, además, dentro de Argentina también haré maratones (y las distancias no son las mismas que en España) y al cabo de un mes, ya de vuelta por estas tierras, habré recorrido unos 33.000 kilómetros. ¡Buf! me estreso sólo en pensarlo, pero no todos los días se casa (otra vez) una hermana.

La foto es mía y es del centro de Buenos Aires en un ataerrizaje en el Aeroparque

jueves, 3 de febrero de 2011

¿Contra la piratería?

Esta noche, tratando de ver los partidos de Almería-Barça y Real Madrid-Sevilla por internet lo he tenido bastante difícil. Tengo en mis marcadores algunos vínculos, del estilo de Rojadirecta, y en cada uno de ellos me salía este mensaje:

Pero no cesé en mi empeño y encontré algunas páginas que sí daban los partidos, que por lógicas razones no diré cuáles son. Ahora espero que hecha la ley, hecha la trampa, y lo que antes se llamaba rojadirecta.org pase a llamarse rojadirecta.net o algo parecido. Manga de cabrones...


miércoles, 2 de febrero de 2011

Ipad versus periódicos

Soy dueño de un ipad desde hace unos meses y, sinceramente, es una maravilla. Es genial para muchas cosas, aunque no para todas. De hecho, no será un artilugio que reemplace en el futuro a los portátiles o a los ordenadores de mesa. Creo que es algo complementario; es cómodo, versátil, pero tiene sus limitaciones. Una de las cosas que más me gusta hacer por la mañana es leer, por ejemplo, el Clarín, que tiene una aplicación especial (y gratuita) para el ipad.

Hay quienes creen, si las cosas siguen así, que en un tiempo un ipad sustituirá a un periódico de papel. Yo lo dudo. Más después de ver esta publicidad que me envió mi amiga Susana.

jueves, 27 de enero de 2011

La cueva de la otra Inés

Hace unos años hubiese afirmado, sin ruborizarme, que trabajaba para viajar, que esa era la mejor inversión. Ahora, con Martina en mi vida, las prioridades han cambiado, aunque a base de esfuerzo estoy consiguiendo que la enana se transforme en una hormiguita viajera. De hecho, con sólo 21 meses cumplidos, conoce más mundo que muchos de mis compañeros. Pues de viajes va el tema de hoy porque mi amiga y compañera Inés Martínez ha abierto un nuevo espacio cibernético, en el que narra todos sus viajes por el mundo.

Y no ha podido empezar de mejor manera que contando su luna de miel, en el blog La vida en el Aire, que ha disfrutado junto a su amado Chechu en mi país, Argentina. Pero no sólo eso. Es que el viaje en cuestión se lo organizó con la agencia de uno de mis mejores amigos, Juan Pablo, copropietario de Fuera de Ruta, una agencia que ya ha llevado a muchos de mis amigos por mi tierra y de la que, considero humildemente, debería ya tener alguna acción. Y leyendo la bitácora de Inés, que no es la misma que ésta, que vive en Buenos Aires desde hace un año, me doy cuenta, que con veintipocos días en Argentina conoce mucho más mi país que yo. En fin, cosas de la vida.

lunes, 17 de enero de 2011

La crisis de los cuarenta sobre cuatro ruedas

He empezado el 2011 con un cambio de década. Mucho se habla que con los 40 llega una crisis de identidad, la hora del balance en el ecuador de la vida, una depresión de caballo. Pero yo no he sufrido nada de eso. Todo lo contrario. Martina hace que cada día mi vida sea mucho más interesante que todo lo que he vivido hasta el momento. Y aunque el cuerpo de vez en cuando me pase un poco de factura (cada vez me gusta más comer y, además, ya probé eso de que sólo hay dos clases de motociclistas), todavía veo el vaso de la vida medio lleno.

Además de empezar el año renovado por las trastadas de mi hija (su querido abuelo Grampa la llama sin margen de error 'Tsunami'), lo he hecho sobre cuatro ruedas nuevas. Por una cuestión de tamaño -el Tsunami es una experta conductora de 'Molto' y está a punto de abordar el triciclo- el 307 con la curiosa matrícula ha quedado en el pasado y ahora lo conduce un gran amigo. Y, pese a entrar ya en esos fatídicos cuarenta, me he pasado a algo más grande y menos deportivo, para que no haya un problema de espacio. Una buena entrada de década, sí señor, aunque la matrícula de ahora no sea tan especial.









miércoles, 29 de diciembre de 2010

El cánon de Papá Noel


Un traje de Papá Noel comprado en el chino de la esquina de casa: 7,50 euros.
Adelgazar antes de las navidades para entrar en ese traje: mucho esfuerzo de voluntad.
Solicitar al verdadero Papá Noel los regalos para la pequeñita de la casa y pagar el cánon de derechos de imagen: ufffff (muuuchísimo).
Que Martina se lo pase espectacular junto a su amiga del alma Alba y, en un momento dado de la feliz noche, se acerque al Papá Noel falso, le mire a los ojos fijamente y le pregunte: "¿Papá?" Y éste le conteste: "No. Soy Papá Noel": no tiene precio.
Para todo lo demás, existen hipotecas.
Feliz Navidad para todos.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Navidades blancas o pasadas por calor


Todavía no me acostumbro. Llevo once años en España y me cuesta ponerme a celebrar la Navidad con el termómetro más cerca de los 0 grados que de los 40, con nieve en vez de sudor, con amigos en vez de familia. Muchas veces, en estas fechas, siento que sigo siendo un "prestado", alguien que no está en su lugar. Todavía tengo muy vivos los 24 de diciembre en casa de mi madre, donde ahora vive mi hermano, con tooooda la familia y Bacán -que ya no está- dando vueltas por entre las piernas de todos.

Las carnes frías en la mesa, el pavo (también frío), los turrones (derretidos por el calor), las ensaladas de mi tía Silvia -que es sólo doce años mayor que yo y somos más primos que tía y sobrino-, las tortas de mi mamá, los vinos que descorchan mis tíos Ernesto, Carlos y Gonzalo, las risas de mi tío Bobby, mis primas que crecen sin darme cuenta, mis primitos que quieren empezar a tirar fuegos artificiales desde el jardín, los regalos que se van amontonando en el árbol del salón pese a la crisis (en Argentina siempre la hubo y siempre la habrá), la gente que entra y sale, Julia que se asoma desde la cocina y mis sobrinos que se desesperan para que el reloj marque por fin las 12 de la noche.

Los brindis de pie en nuestras sillas -una costumbre familiar que algún día contaré-, las abuelas (en esta Navidad sólo estará Toti, que ya ha vivido 91 de estas fiestas) en el sofá, los recuerdos de los que no están (ahí se sumará Lely, a la que despedimos este año), el audífono de mi otra tía Sylvia (ésta se escribe con y), mi hermano, mi hermana, Gaby y su familia, ahora Paulo, las cámaras de foto, los abrazos, los champanes y sidras que ocupan el lugar del vino, los López en estado puro, los Schmitt más auténticos (con mi padre actuando de patriarca), las llamadas a los de Villa Mercedes, el calor agobiante y las risas que se confunden entre los cohetes del cielo de Tigre y algún chapuzón nocturno para sacarse el calor del cuerpo.

No lo puedo evitar. La Navidad es todo eso para mí, aunque a partir de ahora, con Martina en mi vida, es probable que esa imagen se haga un poco más lejana y ya me haga la idea de que estas fechas las debo vivir con frío, con nieve en vez de sudor, con amigos que prácticamente son familia, y venerando más a los Reyes Magos que a Papa Noel. Pero ese recuerdo nunca desaparecerá, de eso estoy seguro. Incluso, no pierdo la esperanza de volver a vivir una Navidad en Buenos Aires, con 40 grados. Y que Martina, dando vueltas en torno al árbol, se desespere para que el reloj marque las 12.

Felices fiestas a todos, especialmente a los de allá, a los que tanto añoro.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Navidad 2.0

Los tiempos avanzan y lo digital se impone... hasta en el nacimiento de Jesús. Aquí dejo un video de la recreación del Nacimiento en estos tiempos tan digitales, con Facebook, google maps e iphones incluidos.