jueves, 23 de diciembre de 2010

Navidades blancas o pasadas por calor


Todavía no me acostumbro. Llevo once años en España y me cuesta ponerme a celebrar la Navidad con el termómetro más cerca de los 0 grados que de los 40, con nieve en vez de sudor, con amigos en vez de familia. Muchas veces, en estas fechas, siento que sigo siendo un "prestado", alguien que no está en su lugar. Todavía tengo muy vivos los 24 de diciembre en casa de mi madre, donde ahora vive mi hermano, con tooooda la familia y Bacán -que ya no está- dando vueltas por entre las piernas de todos.

Las carnes frías en la mesa, el pavo (también frío), los turrones (derretidos por el calor), las ensaladas de mi tía Silvia -que es sólo doce años mayor que yo y somos más primos que tía y sobrino-, las tortas de mi mamá, los vinos que descorchan mis tíos Ernesto, Carlos y Gonzalo, las risas de mi tío Bobby, mis primas que crecen sin darme cuenta, mis primitos que quieren empezar a tirar fuegos artificiales desde el jardín, los regalos que se van amontonando en el árbol del salón pese a la crisis (en Argentina siempre la hubo y siempre la habrá), la gente que entra y sale, Julia que se asoma desde la cocina y mis sobrinos que se desesperan para que el reloj marque por fin las 12 de la noche.

Los brindis de pie en nuestras sillas -una costumbre familiar que algún día contaré-, las abuelas (en esta Navidad sólo estará Toti, que ya ha vivido 91 de estas fiestas) en el sofá, los recuerdos de los que no están (ahí se sumará Lely, a la que despedimos este año), el audífono de mi otra tía Sylvia (ésta se escribe con y), mi hermano, mi hermana, Gaby y su familia, ahora Paulo, las cámaras de foto, los abrazos, los champanes y sidras que ocupan el lugar del vino, los López en estado puro, los Schmitt más auténticos (con mi padre actuando de patriarca), las llamadas a los de Villa Mercedes, el calor agobiante y las risas que se confunden entre los cohetes del cielo de Tigre y algún chapuzón nocturno para sacarse el calor del cuerpo.

No lo puedo evitar. La Navidad es todo eso para mí, aunque a partir de ahora, con Martina en mi vida, es probable que esa imagen se haga un poco más lejana y ya me haga la idea de que estas fechas las debo vivir con frío, con nieve en vez de sudor, con amigos que prácticamente son familia, y venerando más a los Reyes Magos que a Papa Noel. Pero ese recuerdo nunca desaparecerá, de eso estoy seguro. Incluso, no pierdo la esperanza de volver a vivir una Navidad en Buenos Aires, con 40 grados. Y que Martina, dando vueltas en torno al árbol, se desespere para que el reloj marque las 12.

Felices fiestas a todos, especialmente a los de allá, a los que tanto añoro.

10 comentarios:

María Marta dijo...

Uffff, Martín, me hiciste emocionar... no puedo escribir ahora... Me estoy muriendo de calor.. y tengo el horno prendido...
Todos, los López/Schmitt y compañia, los vamos a extrañar!!!
Besos!!!

Silvia dijo...

Qué lindo lo que escribiste y qué cierto!! Somos una multitud ruidosa y desordenada y ni qué hablar cuando están los Ramírez, pero...lo importante es que nos queremos.
Los vamos a extrañar y esperamos que en alguna próxima Navidad esten ustedes tambien.
Besos.
Silvia

Anónimo dijo...

casi me sacás un lagrimón... Patrick

Pegaso dijo...

Que curioso, amigo, justamente escribí hace unos dias algo parecido pero al revés en mi blog, estamos cada uno en la tierra del otro, jeje, aunque siento que también las queremos como nuestras a nuestras respectivas patrias de adopción. Un abrazo y deseo que pases unas muy Felices Fiestas y tengas un Próspero Año 2011.

CRIS dijo...

Mis navidades siempre fueron frías y tú tienes la suerte de conservar recuerdos cálidos y no tan cálidos...
Los amigos somos familia también. MUAK FAMILIA!!!

María Marta dijo...

A mí, me lo sacó (al lagrimón...)
Y si, aquí estamos, con todos los preparativos (gastronómicos) para la Nochebuena... todos muriéndonos de calor... pero con el horno prendido, y poniendo tarjetas a los regalos, y, claro, extrañándolos!!!
Martina, ya pasará una Navidad caliente, te lo aseguro.. y dará vueltas al árbol, para ver cuál es su regalo!!!
Un detalle, Toti, tiene 92 años, cumplidos en Octubre!!! e irá esta noche a lo de Patrick.
Y, cuando todos brindemos, brindaremos por Uds. y, por todos sus amigos, que suplen a la familia en estos días!!!
Besos para todos!!!

Emi dijo...

que hermoso lo que escribiste martin, me super emocione... y de paso tambien recorde mi "navidad fria", que pase junto a uds.. q lindos tantos recuerdos!!! los extraño y siempre los tengo presentes!

Bartmillo dijo...

Tuve la oportunidad de pasar una navidad con toda tu famila, cuando con Vero y Tomas estabamos solos en Bs As, (tengo fotos) y siempre tenemos un gran recuerdo de todos y recuerdo el calor de armar el auto del regalo de Tomas en una habitación del departamento de la calle Superí.
Feliz Navidad, un beso grande de todos los Garcias

María Marta dijo...

Síiiiiiii Bartmillo!!!! Yo también tengo fotos... Qué calor que hacía... pero, todo lo olvidamos con los fuegos artificiales que tiraban los vecinos...!!!
Estaba ya Bacán??? Me acuerdo que le encantaban los moños de los regalos, y los adornos del árbol de Navidad...
Besos para toda la familia en Villa Mercedes!!!

Anónimo dijo...

Qué lindo Martín lo que escribiste!!
Esta vez no pude ser de la partida Lopez Schmitt Ramírez, ya que pasé la navidad con la familia de Roby. Si bien la pasé muy bien, extrañé mucho el ruido de nuestra familia.
Besotes!!!
Floppy