
Quien me conoce sabe que cuando se habla del Diego soy bastante escéptico, que no comulgo con sus caprichos. Además, reconozco que no aguanto ver al 'Diez' con la camiseta de Boca, con "medicinas" hasta el cerebro o abrazando a Fidel Castro, pero no soy ciego; ni bobo. Ha sido el mejor, de eso no hay dudas. Pero ser Maradona es el trabajo más difícil del mundo porque no deja a nadie indiferente. Como periodista, me ha tocado entrevistar a Maradona en varios entrenamientos de Boca Juniors o la Selección. Incluso, en alguna oportunidad visitó el escenario, el de Fucksbol (con el Chavo Fucks) de uno de los programas que producía en Red de Noticias. Y cuando uno ve cómo tiene que vivir este hombre diariamente, golpeándole el hombro cada diez segundos con un "¡grande, Diego!, puede llegar a intuir las razones por las que generalmente se comporta de esa manera.
Hoy cumple su sueño, aunque su curriculum como entrenador no es el mejor: Con Mandiyú (Corrientes), en 1994, estuvo poco más de dos meses y en 12 partidos, el equipo consiguió 1 triunfo, 6 empates y 5 derrotas. Posteriormente, en enero de 1995, fue contratado para dirigir a Racing Club de Avellaneda, uno de los cinco grandes. Pero restuvo 4 meses; dirigió 11 partidos en los que consiguió 2 triunfos, 6 empates y 3 derrotas. Ahora su reto es llevar a Argentina al Mundial de Sudáfrica y ganar la tercera. El tiempo dirá. De momento, felíz cumple, Diegote. Y a vivir el sueño.