Siempre llegan a La Rioja por estas fechas, con nevadas o temporales que les hacen olvidar rápidamente el verano que dejaron atrás, del otro lado del charco. Aterrizan, algunos por primera vez, a la tierra de sus padres y abuelos y se encuentran con una nueva familia que sólo conocían a través de anécdotas y viejas historias en blanco y negro. Parecen asustados. Es que aunque hablemos el mismo idioma, se sienten dentro de una película de Almodovar y los 'talogo' les suenan más a un grito chino que a un saludo del norte.
Aunque todavía no lo sepan, tienen sangre riojana que durante estos meses comenzará a fluir por sus venas. Son los integrantes del programa 'Volver a las raíces', que llegaron la semana pasada a la tierra de sus antepasados para participar de una beca de trabajo durante 60 días. Y ya es la décima edición de un programa que vi nacer y que me ha dejado muchos amigos.
Esta vez, catorce de los jóvenes (todos tienen menos de 30 años) llegan de mi querida Argentina, trece de Chile y uno de Brasil, Venezuela, México, Colombia y Australia. Y precisamente de mi país es la nueva compañera que tenemos en la redacción: Alejandra, de Tandil y estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires. Hoy fue su primer día y asistió a una rueda de prensa, para luego escribir una columna que los jefes ni siquiera editaron. Todo un logro. Y al ver a Alejandra me acordé de todos esos amigos que alguna vez pasaron por acá. En esta foto estoy con dos de ellos frente al Río de la Plata, Lucila y julián, en uno de mis viajes hacia mis raíces.
