Fornells, Menorca, 21.00 horas. Pedimos unas claras y junto a las bebidas nos sacan una ración de rabas. «Se ha equivocado», le digo al camarero. «No, son cortesía de la casa», responde. Pagamos 2,10 euros por cada caña.
Plaza de Olavide, Madrid, 19.00 horas. Nos sentamos en una terraza y, para variar, solicitamos una cerveza (no hay nada como las cañas de la capital). Nuestro encargo es acompañado por unas tostadas con tomate y jamón serrano. Cada bebida, 2 euros.
Bar Rincón de las Tapas, Jorge Vigón, Logroño. 20.30 horas. El camarero trae en su bandeja, junto a las cañas (los viernes son pintas al mismo precio, 1,50), una ración generosa de salchichón, chorizo, paté y tomate. Con la segunda ronda, el acompañamiento es de croquetas y patatas (no la de bolsa) y unos tomates. Para que luego digan que en Logroño no ponen tapa con las bebidas. En este rincón sí lo hacen, algo que recomendaría imitar.
Columna publicada el 29 de agosto del 2010 en el Diario La Rioja. La foto es de mi amigo Kike.
