No me gusta esconderme cuando las cosas no salen como uno las sueña. Tampoco me molesta que exista antibarças, antirivers o lo que sea, porque es la sal del fútbol. De hecho, soy antibostero y antimadridista, y mi móvil parecía esta noche un sonajero. Pero lo peculiar es que quienes se ponen ahora a insultar o a tirárselas de graciosos, en las malas nunca están, desaparecen, no contestan mensajes o hacen la del humo. De hecho, hay gente que al escuchar la palabra Lyon mete la cabeza en la tierra. Pero bueno, que cada barco aguante su vela. Y aquí estoy yo, de River hasta la médula, que peor no lo puede estar haciendo, y del Barça, que hoy ganó pero no le alcanzó para pasar a la final de la Champions en el Bernabeu.
Esta noche no pasó el mejor, pero sí el más inteligente. Aunque la celebración después del partido estuvo de más, lo de Mourinho hoy fue de libro. Un catenaccio en toda regla que resultó infranqueable. Ni Messi ni Xavi encontraron huecos, e Ibra sí aborreció la profesión de futbolista, pero no por eso los vamos a fusilar con mierda. Y ahora en el Bernabeu jugarán la final nada menos que cuatro jugadores desterrados por el Real Madrid (Robben, Snjeider, Walter Samuel, Cambiasso y Eto'o -el Barça también tiene lo suyo, aunque los de Chamartin lo echaron como a un perro-).
Ahora hay que pensar en la Liga, aunque sabrá a poco. Y del otro lado del charco, hay que empezar a remar porque el promedio nos hunde. En fin, hoy es el típico día para canatar eso de aunque ganes o pierdas, no me importa una mierda...
La era del "Clon Digital": ¿Quién alimenta a tu otra mitad?
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Hasta hace poco, nuestra identidad digital era un collage estático: una
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Hace 2 meses







