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viernes, 15 de julio de 2011

Insúltame si puedes


El insulto es la forma de atacar u ofender a alguien verbalmente o a través de una acción. Es, asimismo, una forma de desahogarse, de quitarse todo de encima de manera abrupta y enérgica. Quizá la mejor que exista. Sólo hay que ver al Tano Pasman, un argentino tranquilo (como yo), hincha de River Plate -como yo-, que vivió el peor de los tormentos, como yo, viendo al equipo de sus amores descender de categoría. Los hijos no tuvieron mejor idea que grabarle mientras veía el desastre y colgar esos trágicos momentos en 'Youtube', transformando a un perfecto anónimo en una celebridad del insulto. El video, en tan solo una semana, ha sido visto por más de seis millones de personas, y el anonimato del pobre Tano ha quedado al descubierto. Porque esos insultos prácticamente ya tienen una marca registrada.
Sin embargo, el insulto también puede significar una expresión de alegría, de satisfacción, de esperanza, el exabrupto final cuando se alcanza aquello que parecía imposible. Como el grito de un gol en el minuto 116 de una final del Mundo. De la misma forma, puede, incluso, ser una manera cariñosa de llamar a un amigo.
Pero de todas las clases de insultos que pululan por ahí, el que siempre me ha tocado las narices es el que busca la ofensa a través del anonimato, que abunda en Internet. La ocasión gratuita para que los 'trolls' se queden a gusto, algo que los periodistas de esta casa (Diario La Rioja) hemos venido sufriendo año tras año en nuestra web. Hasta ayer. A partir de hoy, cobarde insultador, si quieres venir a derrochar tu talento en larioja.com, tendrás que dar la cara. Aquí te espero, aunque dudo de que aparezcas.
(Columna publicada en el Diario La Rioja el 15 de julio del 2011)
Y para quien no vio el video del Tano Pasman, aquí dejo esas imágenes cuando esa noche todos fuimos como él.



Y hablando del Tano Pasman, añado un jueguito que se puede encontrar aquí

viernes, 1 de julio de 2011

Lamentos de un descendido

Ya han pasado cinco días y el dolor no cesa. Y puede pasar toda una vida y esa profunda herida que deja un descenso seguirá incrustada en mi corazón, alojada como un virus con el que hay que aprender a convivir. Ese triste empate que nos condenó a la 'B' fue una cachetada muy dura en todo el orgullo, un puñetazo directo al mentón de mi autoestima. Mi querido River Plate, por quien he viajado miles de kilómetros para alentar, por quien incluso he derramado alguna lágrima -casi todas de alegría, hasta el pasado domingo- es hoy la vergüenza de todo un país, de un deporte.

Recuerdo la primera vez que fui al Monumental, en 1979, un 4-3 de River a Independiente, y se me eriza la piel. Busco en mi memoria aquella fría noche de 1986 en la que vi con mis propios ojos desde la Platea General Belgrano como Juan Gilberto Funes metía un derechazo para ganar la primera Libertadores y el corazón me sonríe. Viajo hasta ese verano austral cuando madrugué en casa de la abuela de Yarma para ver cómo Antonio Alzamendi nos daba la Intercontinental en Tokio frente al Steaua de Bucarest, y la vida me abraza. Rememoro los cantos de alegría junto a mis amigos Santiago, Andrés, Pablo y Rami en la Tribuna Almirante Brown, cuando en 1996 un tal Crespo nos daba la segunda Libertadores, y me deleito; y cuando un año después, un chileno de apellido Salas, junto a un uruguayo llamado Enzo obtenían la Supercopa. Y me emociono.

Hoy veo el Telediario y los periódicos y me quiero morir. No puede estar pasando esto. Pero me llama mi hija, la levanto entre mis brazos y me da un beso, y la vida me sigue sonriendo y recordando que eso es sólo fútbol. Aunque el alma duela.
Columna publicada en Diario La Rioa el 1 de julio de 2011

viernes, 19 de noviembre de 2010

Jota Jota, 31 años después


Soy de River Plate desde mi más tierna infancia, desde que descansaba en una cuna arropado por un body blanco al que le cruzaba una banda de color sangre que rezaba algo así como: «De River, el orgullo de papá», aunque a mi padre el fútbol le ha resbalado siempre. Sin embargo, fue él el que me llevó por primera vez al gran Monumental a ver un partidazo, River Plate-Independiente, allá por julio de 1979, para la semifinal del campeonato metropolitano que los Millonarios ganamos. Vencimos 4-3 con goles de Passarella, dos de Alonso y Comisso, sobre la hora, no lo olvidaré jamás. Para Independiente jugaba un viejo conocido de Las Gaunas: Antonio Alzamendi, que marcó dos goles y tiempo después fue ídolo de River. Había grandes nombres ese día en la cancha: Passarella, Luque, Alonso, Merlo, Pedrito González, Fillol y un tal Juan José López, un centrocampista de ida y vuelta, batallador, con clase, que entendía cómo debía jugarse allí.

Y treinta y un año después, volví a vibrar con Jota Jota, pero ya en su etapa de entrenador (interino), y yo a más de 12.000 kilómetros de distancia -por Internet, comiéndome las uñas-. Fue en el River-Boca del martes por la noche, en la que los 'Millo', que no pasamos precisamente por buenos momentos (nos estamos jugando el descenso) humillamos a los bosteros, ganando por la mínima en un partido feo, pero en el que River volvió a ser el de antes. O por lo menos eso me pareció a mí, viendo a Jota Jota celebrando con Fillol y Passarella, como en aquella tarde de 1979.

Columna publicada en Diario La Rioja el jueves 18 de noviembre de 2010

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Soy de River desde que estaba en la cuna

En los clásicos argentinos poca táctica se verá. Tampoco técnica, y mucho menos belleza. Pero a eso a nadie le importa. Los clásicos están para sufrir y ganar. Sin más. Para ver llorar al de enfrente, a los bosteros, y para que la alegría sea eterna, aunque nos estemos jugando el descenso. Y esta noche mi querido River Plate me dio una infinita felicidad. Humillamos a Boca, aunque el partido fuera un espanto. No me importó. Sufrí como nadie, buscando en internet el mejor canal para verlo, comentando las jugadas por skype con el amigo Bartmillo.

Y da gusto tanto esfuerzo. Mañana empezarán la lluvia de mails, los afiches colgados en la calle, las cargadas a los bosteros. Qué pena me dan, los pasamos por arriba. Están muertos, acabados. Borghi, por favor, hacenos un favor y quedate. Nosotros, mientras tanto, medio año para celebrar. Gracias, Maidana. Gracias River.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Qué lindo es el fútbol

Sé que el Mundial no se va a volver a jugar hasta el 2014, que España es la campeona hasta entonces y que se trataba de un amistoso, que no lo era tanto (Xabi Alonso repartió casi tantas patadas como Heinze), pero qué bien me siento y cómo eché de menos a todos los que hasta hace nada me volvían loco. Por cierto, hoy nadie, salvo mi amigo Abraham, me envió mensajito alguno. La crisis, debe ser, el msm está caro...

Argentina demostró que es un grande, que en 15 minutos puede pulverizar a un campeón del mundo gracias, entre otras cosas, a que tiene al mejor jugador del mundo (sí, se llama Lionel y se apellida Messi, y algunos creen que tiene cara de tontito). Y casi acierto mi pronóstico, que hice público el miércoles pasado en Las Gaunas (y ante la audiencia de Punto Radio), pero me equivoqué. Fueron cuatro los goles que les metimos.

En fin, aprovecharé este lugar (por algo es mío), para contestar a los que me quisieron provocar. Eliseo, sin palabras, jejejeje. Sergio, la próxima cena es en Lardero (y la pongo yo), en medio de las fiestas de San Mateo. Podremos celebrar el triunfo albiceleste, si te apetece. Sergioo Moreno, sin acritud, más jejejeje. Si España se hubiese cruzado con Argentina otro gallo hubiese cantado, te lo aseguro. Pero ante todo, espero que puedas utilizar la psicología la próxima vez y no ser tan agrandado. Humildad, querido amigo. Nacho, espero que te hayas podido sacar el asqueroso olor a mierda de la Bombonera. Granizo, Argentina aprendió pero España no enseñó nada. Bueno, los centrales nos enseñaron cómo no hay que marcar a Messi, Tévez e Higuaín. Pegaso, nada que decirte, España sigue siendo el digno campeón del mundo. Bartmillo, esperemos que alguien se asome por acá.

Y sin acritud, pero con un enorme gozo, me voy a dormir, que mañana la vida sigue. Pero qué lindo es el fútbol...


jueves, 29 de abril de 2010

Aunque gane o pierda...

No me gusta esconderme cuando las cosas no salen como uno las sueña. Tampoco me molesta que exista antibarças, antirivers o lo que sea, porque es la sal del fútbol. De hecho, soy antibostero y antimadridista, y mi móvil parecía esta noche un sonajero. Pero lo peculiar es que quienes se ponen ahora a insultar o a tirárselas de graciosos, en las malas nunca están, desaparecen, no contestan mensajes o hacen la del humo. De hecho, hay gente que al escuchar la palabra Lyon mete la cabeza en la tierra. Pero bueno, que cada barco aguante su vela. Y aquí estoy yo, de River hasta la médula, que peor no lo puede estar haciendo, y del Barça, que hoy ganó pero no le alcanzó para pasar a la final de la Champions en el Bernabeu.

Esta noche no pasó el mejor, pero sí el más inteligente. Aunque la celebración después del partido estuvo de más, lo de Mourinho hoy fue de libro. Un catenaccio en toda regla que resultó infranqueable. Ni Messi ni Xavi encontraron huecos, e Ibra sí aborreció la profesión de futbolista, pero no por eso los vamos a fusilar con mierda. Y ahora en el Bernabeu jugarán la final nada menos que cuatro jugadores desterrados por el Real Madrid (Robben, Snjeider, Walter Samuel, Cambiasso y Eto'o -el Barça también tiene lo suyo, aunque los de Chamartin lo echaron como a un perro-).

Ahora hay que pensar en la Liga, aunque sabrá a poco. Y del otro lado del charco, hay que empezar a remar porque el promedio nos hunde. En fin, hoy es el típico día para canatar eso de aunque ganes o pierdas, no me importa una mierda...


lunes, 9 de junio de 2008

Ya son 33

No son mis años lo que celebro -ya quisiera yo- sino las veces que mi querido Club Atlético River Plate ha salido campeón a lo largo de sus 106 años de vida. Y hoy, después de cuatro años de sequía (que en River es mucho, demasiado), ha vuelto a tocar el cielo con las manos. Le ganamos, con dos goles de Buenanotte (ojo con ese chico) a Olimpo de Bahía Blanca 2 a 1 en un Monumental de Núñez repleto de hinchas millonarios y obtuvimos el campeonato Clausura. Cómo me hubiese gustado estar ahí, celebrando en la popu con mis amigos, mientras los Borrachos del Tablón alientan sin parar. Este triunfo corona una gran semana, ya que Boca Juniors, el bostero, se quedó fuera de la Copa Libertadores.

Por eso, desde Logroño, saludo al campeón del siglo. Gracias por todo.


Los de abajo son los festejos en Barcelona esta misma noche.