miércoles, 2 de septiembre de 2009

Conciencia en San Telmo

Tiene 80 centímetros de alto y está elaborada en resina epoxi y fibra de vidrio reforzada. Aunque es mucho más que eso. Representa la conciencia de todo un pueblo de más de 40 millones de habitantes. Desde este pasado fin de semana, se saldó una deuda pequeña, con ella misma, con la historia. Ahora, ella está en una esquina emblemática de Buenos Aires. En concreto, en Chile y Defensa, en el corazón de San Telmo, el barrio que vio crecer a su creador, un tal Joaquín Salvador Lavado, aunque la gente prefiere llamarle cariñosamente Quino.

En ese espacio, la pequeña, que ya tiene cumplidas bastantes primaveras (pero el paso del tiempo no le hace mella y le mantiene intacto su peinado cortado con una taza)
aparece sentada en un banquito para que la gente, todos los que crecimos mientras ella se quedaba así, chiquitita, se pueda sentar a su lado y sacarse fotos. Fue el propio Quino quien explicó hace unos días que el monumento a Mafalda está ubicado en el mismo lugar en el que la niña observaba el mundo convulsionado de los años 60. Y con las historias con en las que hemos crecido muchos de nosotros.

Ahora, no sé si Mafalda, que luce en su escultura
la misma sonrisa inocente de hace cuarenta años, está preparada para ser la voz del alma de la desastrosa jungla en la que se ha convertido Argentina en el siglo XXI, en donde campa a sus anchas un KKlan que no tiene vergüenza ni pudor y a la que le faltaría una buena dosis de lo que Mafalda nos acercaba en cada una de sus historias: conciencia. Pura y dura, como el material de su estatua.

jueves, 27 de agosto de 2009

El pequeño Monk

Mis frustradas vacaciones ya empiezan a quedar atrás, por suerte. Y ahora, desde la lejanía, se empiezan a disfrutar de algunas cosas vividas durante esos días. Por ejemplo, las salidas de mi sobrino Benjamín, un pequeño y adorable personaje capaz de cautivar a cualquiera. Tiene 3 años de vida y, hasta el momento, es el único capacitado para trasladar el apellido Schmitt una generación más allá, obviamente en unos años. Cuestión que Benja, con sus tres añitos, es un perfeccionista. Pero esa obsesión llega a tal punto que se le ha llegado a comparar con el detective maniático Adrian Monk. Quien haya visto alguna vez la serie lo entenderá.

Por ejemplo, si estaba comiendo arroz, pero parte de la ensalada caía en su plato, no podía seguir hasta que le trajesen uno nuevo. Si las papas fritas no estaban correctamente ordenadas junto al pollo, tampoco. Todo esto viene a cuento que después de Túnez, mis hermanos se fueron a Roma unos días a reunirse con mi padre. Y en medio del foro romano, a mi hermano se le ocurrió preguntarle a Benja si le gustaba la capital italiana, a lo que el niño, todo inocencia, respondió con una cara desesperada y los bracitos con las palmas hacia arriba: "Está todo roto". Tengo un video con el testimonio de Benja, pero soy incapaz de descargarlo y mostrarlo aquí. Por eso, dejo algunas fotos de mi querido sobrino durante el viaje. Otro día hablaré de su hermana, la princesita Sofía.




En esta imagen está intentando atornillar parte del fuselaje del avión, mientras su compañero de viaje lo observa anodadado.

domingo, 23 de agosto de 2009

El ex yeta

Hubo un tiempo un tiempo en el que estuve gafado, mufado (como dirían en mi país); fui un yeta auténtico, con un mal fario que se podía oler a kilómetros de distancia y al que, quizá un político harto de mis crónicas, le había echado el mal de ojo. Esta mala suerte me persiguió durante dos semanas como una sombra, pero creo que todo se ha acabado. Eso espero, por el bien de la Unión Deportiva Logroñés.

Me explico. Todo se inició en mis vacaciones, al reunirme con mi padre, hermanos y sobrinos, a los que no veía desde hace dos años, presentar a mi pequeña y hacer un viaje a Túnez todos juntos. Pero todo se empezó a truncar cuando el funcionario de turno, sin explicación alguna, impidió la entrada en su curioso -por no decir algo por el que se me pueda catalogar de racista- país a mi padre, un hombre tan viajado que su pasaporte parece la biblia en fascículos. A eso le siguió encontrarnos con un hotel al que le sobran algunas estrellas, sin las habitaciones contratadas, con un carro para toallas en vez de cuna, un calor insufrible y una infección de orina que contagió mi niña y que precipitó nuestra vuelta urgente a Madrid, donde quedó ingresada. A la preocupación se le sumó una tormenta de granizo en la autopista, la caída de la cortina del salón al llegar a Logroño y la perdida del cargador de la cámara, por el que me quisieron cobrar 52 euros.

Pero la cosa parece haber amainado, por lo que aproveché para abonarme a la U.D., un proyecto que considero más que serio después de años de desgracias y ladrones. Deseo que esta iniciativa sobreviva a mi ya algo lejana yeta y no ser, esta vez, la razón de tanta desazón en Las Gaunas, para que, de una bendita vez, disfrutemos de buen fútbol en Logroño.

Columna publicada en el Diario La Rioja, el 23 de agosto del 2009

martes, 11 de agosto de 2009

Las vacaciones de Murphy

Hoy volví a trabajar. Y nunca creí que me iba a dar tanto gusto después de unas vacaciones. Bueno, digo vacaciones por mencionar algo porque durante los últimos quince días les aseguro que la realidad superó ampliamente a la ficción. De hecho, creo que me cambiaré el apellido por el de Murphy. Todo se inició el viernes 31 de agosto, cuando nos reunimos en Madrid mi padre, mis hermanos y sobrinos para celebrar las primeras vacaciones de la familia con la nueva generación, al margen de la emotiva presentación de Martina.

Con una chuletillas de por medio en La Tahona, restaurante preferido de mi padre, quien sufragó absolutamente todo desde el principio, iniciamos estos días de descanso en familia. Habían sido meses y meses de planes y programación para que todos puedan estar presentes. Incluso, teníamos
unas camisetas con nuestros números y nombres, para hacer el viaje a Túnez, lugar escogido por la familia. Pero la cosa se empezó a torcer en el momento de tocar suelo africano.

Resulta que el abuelo, alma máter de la iniciativa y una persona más que viajada (debe tener en su haber varias vueltas al mundo en kilometraje aéreo), tiene un pasaporte completito y con un anexo en la parte anterior. Pues el hijo de puta del funcionario tunecino que nos atendió decidi
ó que no entraba a su país, creemos que fue por lo del pasaporte porque no hubo ni una mísera explicación, y lo metieron en el avión que nos llevó a ese país de mierda. Nosotros no pudimos hacer nada, salvo ir al hotel (ya era muy tarde).

Llegamos al muy poco recomendado Hotel Vincci Taj Sultan sobre la 1 de la mañana y resulta que estaba sobrevendido y nos mandaron a una habitación de mierda, en la que, en mi caso, ni siquiera estaba la cuna del bebé. Más bronca con los responsables y nos traen la cuna, por decir algo. Después de mal dormir, nos dimos cuenta que en vez de una cuna, Martina había pasado la n
oche en un carro para tirar las toallas usadas. Si no me creen, ésta es la prueba:


Más bronca con el gerente, que era un tipo de Vigo, quien nos recolocó en otra habitación, con vistas al mar pero debajo de la cocina, por lo que los siguientes días dormimos con olor a pescado, hamburguesas y refritos. Pero al mal tiempo buena cara, por lo que intentamos dejar atrás el mal fario y darnos un baño en la playa, salir a recorrer la medina del lugar y cenar todos los hermanos juntos. A todo esto, el cónsul argentino en Madrid le confirmó a mi padre que el rechazo tunecino había sido ilegal, aunque él ya no quería volver (se reencontraba con mis hermanos en Roma una semana después). Pero esa noche, Martina empezó con fiebre.

Los siguientes tres días lo pasamos entre la habitación del hotel (con olor a comida), visitas de una pediatra (dijo la amable señora que era el cambio de clima) y el lobby de la instalación. A la tercera noche con fiebre, decidimos pegar la vuelta, pero no había vuelos a Madrid hasta dentro de los siguientes 4 días, así que José, nuestro agentes de viaje, nos metió a los tres en un vuelo vía Barcelona. Y al día siguiente, al hospital, en donde confirmaron que la enana, que en unos días cuimplirá 5 meses, tenía una infección urinaria, por lo que quedó ingresada en La Moraleja.

Lo más estresante de todo fue tener que cuidar, literalmente las 24 horas del día, a un gnomo que no sabe lo que es una vía en vena y que siente que algo le molesta en el brazo. Fueron cinco días en los que no veíamos la hora de irnos a casa. Iba siguiendo el viaje de mis hermanos y sobrinos con mi padre a través del teléfono, porque ni siquiera internet teníamos en el hospital. Por cierto, a ellos también les siguió la mala suerte porque, según me dijo mi viejo, en la habitación del hotel romano, muy cerca de la Fontana de Trevi, era tan pequeña con no entraba una maleta. Y a mis hermanos los recolocaron en un "anexo" del hotel a 200 metros y en un segundo y un cuarto sin ascensor. Mientras tanto, en Madrid, nuestras queridas amigas Elena y Bea, que vive muy cerca del hospital, nos habían mucha y buena compañía.

El día que Xabi Alonso se hizo le revisión médica para el Real Madrid nos dieron el alta, y por poco nos topamos en la puerta con el donostiarra. Rápidamente nos subimos al 307 y apuntamos por la A-1 en dirección Logroño. Ya estábamos por San Asensio, cuando realmente creí que habíamos dejado la mierda atrás. Pero una tormenta salió de la nada y el granizo casi me despedaza la carrocería si no hubiese encontrado el área de servicio con un resguardo para la máquina.

Finalmente llegamos, mi familia y la mala pata, a Logroño, porque al abrir las ventanas se me cayó toda la cortina del salón, me golpeé la cabeza y maldije en mandarín. A los pocos días nos dimos cuenta que en algún lugar de estos días de tortura nos habíamos dejado olvidado el cargador de la cámara de fotos, que en la casa oficial tardarán un tiempito en conseguir otro.

Por eso estoy tan contento de volver a trabajar y dejar todo esto en el olvido porque he vuelto al laburo más estresado, más gordo y más blanco que cuando me marché el 31 de julio. Pero eso sí, pese a todo, hay imágenes que quedarán siempre en los corazones de la familia Schmitt, digo Murphy. Comparto algunas con ustedes.







lunes, 20 de julio de 2009

Friends will be friends

Para todos los muchachos: 20 de julio, feliz día del amigo. Un abrazo a todos desde el otro lado del Atlántico.





jueves, 16 de julio de 2009

¿Adiós a un mito?

El refranero entero no alcanza para describir estos dulces momentos. Se puede decir, por ejemplo, que quien ríe último, ríe mejor, o que la justicia es divina, o que si perseveras, triunfarás. Dicen en internet que este último capítulo fue adquirido por un multimillonario, aunque yo creo que es más obra pirata que otra cosa. No obstante, ahí está para disfrutar, para sacarse las ganas, aunque a mí me da un poco de tristeza.

martes, 14 de julio de 2009

Que las abuelas no se enteren

La pregunta era qué unía a Audrey Hepburn, Gregory Peck, Tony Leblanc, Sofía Loren, Milhouse, Tony Shalhoub, James Gandolfini, Owen Wilson, Jude Law, Hugh Jackman, Naomi Watts, Gwitney Paltrow, Julia Roberts, Brad Pitt, Mickey Rourke, Donald Ramsfeld, Valentín y Eliseo. La respuesta es que todos conducen o han conducido una Vespa. ¿Y en qué se diferencian de mí? Que yo a punto he estado de tener una de segunda mano, pero el vendedor de la tienda de motos no me dejó probarla antes de comprarla.

Entonces, me fui a otro concesionario y en vez de una Vespa ahora tengo una Kymco 0 km, y estoy feliz con mi nueva moto (por favor que estas imágenes y la historia nunca lleguen a ojos y oídos de mis abuelas, porque no llegan a cumplir 91). Me permite, además, lucirme con pequeñas bellezas, como la modelo de la foto de abajo, que hoy cumple cuatro meses de vida.




sábado, 11 de julio de 2009

Pregunta de fin de semana

Dejo una preguntita para el fin de semana, una especie de adivinanza. ¿Qué une a Audrey Hepburn, Gregory Peck, Tony Leblanc, Sofia Loren, Milhouse Van Houten (el amigo de Bart de los Simpson), Tony Shalhoub (el acto que interpreta al detective Adrian Monk), James Gandolfini (Tony Sorpano), Owen Wilson, Jude Law, Hugh Jackman, Naomi Watts, Gwitney Paltrow, Julia Roberts, Brad Pitt, Mickey Rourke, Donald Ramsfeld, y mis amigos Valentín y Eliseo? ¿Y en qué se diferencian de mí?

martes, 7 de julio de 2009

El primer rancho


Posted by Picasa

Aunque sus padres son más argentinos que el dulce de leche y el alfajor, Martina, que ya tiene tres meses y medio y ¡dos dientes!, es muy riojana. De hecho, es de pueblo, porque su DNI delata que nació en la clínica Los Manzanos, ubicada en la localidad de Lardero, que desde hace diez días vive las fiestas en honor a San Marcial. Y como buena cigüeña (así llaman a los de Lardero, porque afirman que el pueblo está a la misma altura que las torres de La Redonda), ayer vivió sus primeros ranchos, que alguna vez expliqué qué son.

Para los que no lo recuerdan, se trata de una caldereta con papas, carnes, pimientos, cebolla frita, etcétera, en compañía de los amigos. Y ahí estuvo la enana y me cuentan (no pude ir por culpa de un Pleno municipal asqueroso) que Abelardo y Juan quisieron que Martina probara este año el guiso antes de llevarlo al Ayuntamiento, donde el jurado (este año comandado por el mejor cocinero riojano, Lorenzo Cañas), ninguneó,
como siempre, la exquisita cena preparada por Raúl y Valentín.

viernes, 3 de julio de 2009

Con la L de novato


Llega el mes de julio y con él los chicos de prácticas a Diario La Rioja, una especie que, aunque pasen los años y se diga que la prensa escrita tiene los minutos contados, no está en peligro de extinción. Y este año han sido puntuales los jovenzuelos, a los que a alguno le duplico la edad. Hasta hace unos años los veía de igual a igual, incluso me animaba a salir una noche de juerga por ahí con ellos. Pero desde hace un tiempo hasta esta parte, me siento un viejo. Y este año especialmente, porque además de ser un año más veterano, soy papá. Y como un buen orgulloso y primerizo padre, luzco en mi pantalla varias fotos de mi princesa. Para regodearme.

Decía que los chicos de prácticas son un especie que no corre peligro de desaparecer y los hay de todas formas, colores y tamaños. En estos diez años he visto pasar a una multitud delante de mis narices. Comenzando por mi camada, la del 99, que humildemente fue la mejor. Si no lo digo
yo, ¿quién entonces? Ahí los tienes a todos por el mundo de la información: Sergio, en un gabinete de prensa; Rubén, de director de una revista económica; Bea, responsable de comunicación de un banco muy importante; Álvaro, en una agencia de noticias nacional; Marta, también en Madrid en un diario digital; Yolanda, en una radio y estrenando su condición de madre; yo, en el diario. Creo que todos, si no me equivoco, teníamos (y seguimos conservando) la misma pasión por esta profesión que muchas veces no tiene horarios y que te garantiza unos cuantos dolores de cabeza.

También he visto otras cosas en la redacción, como descerebrados que no tienen noción de dónde están parados o no saben dónde está la Gran Vía; arrogantes desagradecidos dispuestos a fustigar a quienes le brindaron su ayuda; jóvenes aprendices dispuestos a devorar el mundo; y otros que creen que se las saben todas y son devorados por el mundo. A los chicos de es
te año los conozco poco (dos días, nada más), salvo a Sergio, Gonzalo y Ana, que son los que repiten, aunque la pequeña ha hecho su sueño realidad y será fotógrafa durante estos meses. Pues aquí estamos un año más, dispuestos a que nos den una mano y , sobre todo, a que no pierdan esa pasión que llevan dentro. Bienvenidos.