Además de empezar el año renovado por las trastadas de mi hija (su querido abuelo Grampa la llama sin margen de error 'Tsunami'), lo he hecho sobre cuatro ruedas nuevas. Por una cuestión de tamaño -el Tsunami es una experta conductora de 'Molto' y está a punto de abordar el triciclo- el 307 con la curiosa matrícula ha quedado en el pasado y ahora lo conduce un gran amigo. Y, pese a entrar ya en esos fatídicos cuarenta, me he pasado a algo más grande y menos deportivo, para que no haya un problema de espacio. Una buena entrada de década, sí señor, aunque la matrícula de ahora no sea tan especial.




